¿Qué es la desvinculación?
Probablemente hayas oído hablar de la incorporación: cuando un nuevo empleado se une a tus filas, tomas medidas para presentarle el equipo, la cultura, las herramientas y la base de conocimientos de la organización, para que le vaya bien en su nuevo puesto.
Por el contrario, la desvinculación gestiona la experiencia del empleado cuando se va de la organización. Este proceso cubre todos los pasos necesarios para despedirse correctamente de un empleado después de su renuncia o despido.
Si se lo hace bien, un proceso claro de desvinculación garantiza una transición fluida tanto para la empresa como para la persona que se marcha.
Por qué necesitas un proceso de desvinculación
Ya hemos hablado sobre la importancia de crear un proceso de despido de los empleados. Pero la verdad es que el trabajo no se acaba cuando el despido (o la renuncia) se hace oficial. Lo que viene después es una parte crucial del ciclo de vida de tus empleados y del éxito de la organización a largo plazo.
Hay una lista de tareas pendientes tanto para RR. HH. como para el empleado durante el período de salida. El empleado deberá devolver todos los recursos que le entregó la compañía (como la computadora portátil o el teléfono celular), entregar su credencial de identificación y limpiar su escritorio.
RR. HH. también deberá ocuparse de toda la documentación necesaria (como la documentación de beneficios, la renuncia firmada, los acuerdos de confidencialidad, etc.), además de gestionar la respuesta del equipo y supervisar el estado de ánimo.
Sin un proceso claro, es fácil que se omitan pasos importantes, lo cual expone a la empresa a posibles riesgos de seguridad o amenazas legales y, posiblemente, dañe la relación con el empleado saliente.
Un proceso de desvinculación facilita la transición para ambas partes.
La desvinculación ayuda a las empresas en estos aspectos:
- Mitigar los riesgos de seguridad (por ejemplo, recuperar activos y revocar el acceso de los empleados a las cuentas de la empresa).
- Prevenir problemas legales (como conflictos contractuales, indemnizaciones o despidos improcedentes).
- Gestionar los desafíos logísticos de la transición del trabajo o el equipo.
- Obtener opiniones valiosas para mejorar.
- Despedirse en los mejores términos posibles.
Si bien la desvinculación requiere un esfuerzo adicional, la recompensa vale la pena. The Aberdeen Group descubrió que las empresas que invirtieron en un proceso formal de desvinculación tuvieron una mayor retención de empleados y un mayor compromiso.
Prácticas recomendadas para la desvinculación
El proceso exacto que sigas variará según el tamaño de tu empresa, el puesto del empleado y el motivo de su partida. Usa la siguiente lista de verificación y las mejores prácticas como guía para crear tu propio programa de desvinculación personalizado.
Nota: el proceso y el cronograma de desvinculación serán distintos para despidos o suspensiones.
Fase 1: gestionar el proceso de renuncia
Cuando un empleado presenta su renuncia, es hora de que el departamento de Recursos Humanos intervenga y comience el proceso de desvinculación.
- Documentar la rescisión del contrato: pídele al empleado que firme una carta formal de renuncia para tus registros.
- Programar una entrevista de salida: planifica un momento para reunirte con el empleado antes de que se vaya, para obtener comentarios sobre su experiencia en la empresa, su puesto y las razones para irse. La entrevista de salida es una de las últimas interacciones que tendrá el empleado con tu organización, por lo que es importante que sea una prioridad y que acudas preparado.
- Notificar a su equipo: no dejes que los chismes se te adelanten. Informa al equipo de la pronta salida del empleado y monitorea la reacción y las necesidades. Mantén las líneas de comunicación abiertas para garantizar que el equipo cuente con apoyo y confianza para seguir adelante.
- Comunicarse con los clientes: si el empleado tenía interacción con los clientes, crea un plan de acción para notificarles y administrar las transferencias (por ejemplo, identifica quién se hará cargo de las cuentas y asegúrate de que tenga la información y los recursos necesarios para una transición sin problemas).